Legislador estadounidense propone dividendo de IA ante crecientes temores de desplazamiento laboral

El asambleísta de Nueva York, Alex Bores, propone un "Dividendo de IA" para contrarrestar la pérdida de empleos. El plan utiliza reformas fiscales para financiar subsidios a los ciudadanos e incentivar la contratación de humanos en lugar de IA.

Un miembro de la asamblea estatal de Nueva York y candidato al congreso ha presentado una propuesta para capacitar a los trabajadores estadounidenses para enfrentar una disrupción económica provocada por la inteligencia artificial. La propuesta se centra en lo que denomina un dividendo de IA, mediante el cual se realizarían pagos directos a los ciudadanos, junto con una reevaluación de la política fiscal para disuadir un reemplazo excesivo del trabajo humano por sistemas automatizados.
La propuesta llega en un momento en que las preocupaciones sobre el desplazamiento laboral impulsado por la IA están cada vez más en el centro de la formulación de políticas, la estrategia corporativa y las proyecciones económicas.
La Propuesta del Dividendo de IA Explicada
El legislador de Nueva York, Alex Bores, la propuso en una publicación en X, describiendo el concepto como un esquema para preparar a Estados Unidos para la llamada economía de la IA.
El plan de dividendo de IA consta de dos componentes principales. El primero es un régimen de subsidios para los ciudadanos estadounidenses que sería similar a un bien económico común de mejoras de productividad motivadas por la inteligencia artificial. El segundo es un instrumento de reforma fiscal que motivará a las empresas a centrarse en la contratación de personal humano, en lugar de sustituir por completo el trabajo con sistemas de IA.
La propuesta se enmarca como una iniciativa en lugar de una red de seguridad, que es receptiva y busca distribuir los beneficios de la automatización de manera más amplia en toda la sociedad.
Crecientes Preocupaciones por la Pérdida de Empleos Impulsada por la IA
El concepto de un dividendo de IA se está desarrollando en el contexto de una creciente preocupación por la amenaza al mercado laboral. El desarrollo de la IA generativa, la automatización y los sistemas de aprendizaje automático ya han comenzado a transformar los ámbitos empresariales de servicio al cliente, desarrollo de software, producción de contenido y trabajo administrativo.
Según una evaluación reciente de Goldman Sachs, la adopción de la IA ya ha provocado cambios sustanciales en los mercados laborales, estimando que aproximadamente 16.000 puestos de trabajo al mes se han visto afectados en el último año. Aunque el significado preciso de "pérdida" en este contexto es incierto, el informe indica problemas mayores, ya que la IA está acelerando los cambios estructurales en los patrones de empleo.
Estos cambios han alimentado un debate sobre cómo deben reaccionar los gobiernos al desplazamiento tecnológico.
Cómo Funcionaría el Dividendo de IA
Aunque la propuesta aún es teórica, el marco propone un modelo en el que las ganancias de productividad logradas a través de la IA se redistribuyen, en parte, a la población. Esto tendría el mismo propósito, en espíritu, que los dividendos basados en recursos, en los que las ganancias económicas de una tecnología/sector dominante se distribuyen entre los ciudadanos.
Dentro del marco propuesto, el dinero se financiaría mediante reformas fiscales que modificarían los incentivos de aquellas empresas que utilizan la IA a gran escala. La política también buscaría un equilibrio entre la eficiencia y la preservación del empleo, no viendo la automatización como una medida de ahorro de costos, sino como una forma de proteger puestos de trabajo.
Su objetivo no es limitar el desarrollo de la IA, sino asegurar que sus beneficios económicos no se concentren en manos de las corporaciones y los propietarios de tecnologías.
Equilibrando la Automatización y el Empleo
Una de las cuestiones más críticas de la propuesta son las compensaciones entre la innovación y la protección laboral. La inteligencia artificial está asumiendo las operaciones empresariales, ya que ahorra costos y mejora la productividad.
No obstante, los formuladores de políticas como Bores creen que, a menos que haya una intervención, los resultados de estas ganancias de eficiencia podrían distribuirse de manera desigual en el ámbito económico, ya que la riqueza creada por la automatización no se redistribuye ampliamente.
El concepto de dividendo de IA intenta superar esto al relacionar el avance tecnológico con los sistemas de compensación social, en efecto, convirtiendo la productividad inducida por la IA en un recurso económico común.
Concepto del Gráfico: Desplazamiento Laboral Impulsado por la IA

La adopción de la IA se dispara a medida que la demanda de mano de obra humana disminuye, especialmente en soporte administrativo y al cliente (aproximadamente 16.000 puestos de trabajo al mes afectados).
Debate Económico Más Amplio sobre la Redistribución de la IA
La propuesta es representativa de un debate más general a escala global sobre cómo deben reaccionar las sociedades ante la automatización. Esto mismo se ha discutido utilizando los modelos de renta básica universal, impuesto a los robots y participación en la productividad.
Los defensores de las políticas de redistribución creen que la IA es una tecnología de propósito general, como la electricidad o internet, y, por lo tanto, sus ventajas deben distribuirse ampliamente. Según los críticos, la innovación y la competitividad se verían frenadas por una tributación elevada o la redistribución.
La propuesta del dividendo de IA se sitúa en medio de estas dos visiones, ya que intenta preservar la innovación pero al mismo tiempo busca añadir un mecanismo de equilibrio económico.
Implicaciones Políticas y de Política Pública
En caso de que planes como el dividendo de IA se popularicen, podrían transformar las formas en que los gobiernos consideran la tributación, el mercado laboral y la infraestructura digital. Los formuladores de políticas se esforzarían por construir mecanismos que equilibren automáticamente los beneficios de los avances tecnológicos en lugar de responder a las pérdidas de empleo una vez que estas ya se hayan producido.
Esto supondría un gran cambio en la formulación de políticas económicas, particularmente en Estados Unidos, donde los mercados laborales han estado históricamente influenciados por las dinámicas del sector privado, a diferencia de la redistribución directa de las ganancias de la automatización.
Concepto del Gráfico: Modelo de Flujo del Dividendo de IA

Ganancias de productividad de la IA → Ingresos fiscales → Pagos de dividendos de IA a los ciudadanos, con incentivos fiscales que crean un bucle de retroalimentación entre la automatización y la contratación de personal humano.
Desafíos en la Implementación
La propuesta del dividendo de IA, aunque ambiciosa, presenta una serie de problemas prácticos. Todavía no es fácil definir qué se entiende por desplazamiento laboral impulsado por la IA, particularmente porque la automatización no necesariamente crea empleos, sino que a menudo los transforma.
Además, podría ser difícil lograr un equilibrio al diseñar un sistema fiscal justo que promueva el empleo humano pero no frene la innovación. Otra pregunta es cómo se financiaría el programa a tal escala y la distribución de los beneficios entre los grupos de ingresos.
Estos problemas indican que, aunque el concepto está ganando cierta familiaridad, será necesaria mucha formulación de políticas antes de su ejecución.
Conclusión
La propuesta del dividendo de IA presentada por Alex Bores es indicativa de la creciente preocupación de que la IA pueda reestructurar fundamentalmente el mercado laboral más rápidamente de lo que los sistemas económicos tradicionales pueden seguir el ritmo.
A medida que las estimaciones sugieren que 16.000 puestos de trabajo al mes se verán afectados por la adopción de la IA, los formuladores de políticas están comenzando a considerar formas de garantizar que los avances tecnológicos se puedan convertir en un bien económico compartido.
Aunque aún se encuentra en sus fases incipientes, la sugerencia apunta a un cambio más fundamental en el pensamiento económico: dejar de responder a la disrupción laboral cuando ocurre y, en cambio, crear sistemas que capturen los beneficios de la automatización a medida que surgen.





